© La Luciérnaga Online, 2012
P O E S Í A S
Un encuentro de poesía, narraciones, arte y música
H I E L   D I U R N A
Antonieta Villamil
C I U D A D    D E   
A L A R I D O S    N O C T U R N O S
Oxc Lebran
FORMAN
UNA
POESÍA
A veces sientes que te devoran
te hacen sentir que tienes un aire asfixiante
De humos, alcohol
espumas de soñolientos
De vecinos que se pierden de aburrimiento
en una ciudad sin cariño
Con hombres atollados en la más salvaje soledad
Empujando carretillas de mercados
sin un quarter en sus bolsillos
Clavados en la ciudad
Sin brújulas ni horizontes
Calles que no tienen final
Ciudad de alaridos
Única música para la tristeza
Con mañanas sin risas
cuerpos sin el corazón
De nobrezas que se comparten con los amigos
Wisky drogas
y una fucking cerbeza
en las míseras manos de un pordiosero
de risas que se escondieron
entre los dientes de soñadores
Pájaros encantadores
que quisieron hacer sus nidos
entre las turbinas del infierno
Ideales fallidos
lágrimas secas
por la brisa de un invierno cruel
y tu, que viniste de un paisaje hermoso
Tuviste que correr
Para no ser devorado por los mercaderes de la
muerte
Ahora Gritas
Te desvelas
buscas la paz para encontrar
el peldaño inalcanzable
En el sonido de una locomotora
que corre bajo la ciudad
Te escondes en el silencio
Vives de los días de ayer
de  angostas callejuelas
amigos mariguanos
compas marginados
y de una puta patria que se olvido de ti
De un paía centroamericano
donde transcurrió tu infancia
ahora
maquillada de hembra hermosa
quieres reir
en medio
de escorpiones malditos
y pensamientos borrosos
Multitud de hombres quieren tu sexo
para amarte
o para burlarse de ti
pues bien en esa ciudad de alaridos nocturnos
está tu sueño americano.
Esta mañana parece ayer y el día amanece
con hastío de cara trasnochada

Con la ostensible fecundidad del día
el sol es enjambre de melenas revueltas

Crematorio que ilumina las infames
lámparas de tela humana

Fecundidad que se enfoca en muerte
que consume el aceite de los cuerpos
que se desayunan a si mismos

Quiero evocar la simplicidad de cereal con leche
o un humilde jugo de naranja con el ojo del trigo
en la espiga de mi lengua   pero nada sencillo
la hora de cereal con leche tiene consecuencias
inesperadas   el momento para jugo de naranja
es premeditablemente ácido

La hora corre despavorida y letal con sus dagas
enfocadas en el segundero     Esta hormiga sabe
que el precio de la miel nocturna es morir
consumidos entre hiel diurna,
Antonieta Villamil, poeta, narradora y
traductora colombiana. Dirige Caza de
Poesía, en Venice, California. Ha publicado
varios libros, y recibido numerosos premios.  
De su último publicación,
Soluna en bosque
conjuros para invocar el amor
, hemos
extraído este poema.
Oxc Lebran nació en El Salvador y a finales
de los setenta emigró al norte. Fue en
Estados Unidos donde estudió arte
dramático en la Fundación Bilingue de las
Artes, al  tiempo que continuó con su
pasatiempo favorito, escribir. Lleva
publicados algunos libros entre ellos
El
mundo de Oxc Lebran.
Esta pulsátil golondrina sobrevive el hielo
que tritura tus sueños contra neblina fusilante
aunque se amotinan las callejas contra la risa
del día y se esconden los espacios respirables
en simulacros de burbuja

Aunque hilanderos de granizo
desmadejan tu alarido bermejo
en los desfiladeros de sombras
que en el vértice alelado de la noche
desaparecen o que en el desleimiento
ilunado de tus manos se acorazan
porque no accedes al pendulante
estatismo del exilio

Has de malograr su adormilamiento antes
qe que beban su último veneno de tedio
y no olvidarás desatar ciclones de arco iris
sobre la muda estampida que descarna
tus sueños en el eco

Esta pulsátil golondrina de papel
sobrevive el hielo    esta noche desencadene
vuelos contra la hueste atilante de mutismo.
G O L O N D R I N A   D E   P A P E L
Antonieta Villami
M I E N T R A S   S U S P I R A S
Oscar René Benítez
Emerges del silencio vestida de nostalgia
Y del melancólico manto con que se cubre el tiempo
van desprendiéndose los instantes que juntos dibujamos.
¡Y eres tú!, mujer piel de luna llena,
la que ahora acorta la distancia
invadiendo los sentidos.

Ahora me recordarás quizás mientras suspiras,
¡ay! pasaste del llanto a la añoranza,
de la añoranza a la esperanza y después
a la resignación como último recurso.
pero no hubo espacio en tu corazón para el olvido.

En la densa niebla del tiempo transcurrido
aún se adivinan los atardeceres:
nosotros tomados de la mano,
un solo asiento en el autobús para los dos,
un solo plato para la cena,
tus ojos mirándome tiernamente,
y la pasión de una juventud que se nos escapó.

Muchas fueron tus lágrimas, mujer.
Y aunque me esperanas sabías que no volvería,
que aquel vacío que en tus brazos yo dejaba
como el tiempo y la distancia también era interminable.
Yo guardé las mías, las apretujé en mi corazón
y por las noches,
se escapaban en avalanchas de sollozos
que me hundían en un insomnio demente y lastimoso.

Como antes, hace tanto tiempo ya,
rompías mi silencio con un beso dulce y un suspiro,
ahora lo llenas con tu recuerdo
y aferrada vives aquí en mi corazón.
Oscar René Benítez fue ganador, en 1983,  del 2do lugar
en el concurso Simón Bolívar y en 1984 recibió el primer
puesto en el concurso BenitoJuárez, ambos auspiciados
por la Sociedad Literaria Educativa de Los Ángeles, lugar
donde reside actualmente. Actualmente actúa como
cónsul de
Poetas del Mundo, para el estado de California.
http;//www.poetasdelmundo.com