P O E S í A S
LA   LUCIÉRNAGA
Un encuentro de poesía, narraciones y música
DICIEMBRE  2008
© La Luciérnaga Online, 2008
ES DE NOCHE

Julio César Gutiérrez
Julio   César   Gutiérrez   es  o  fue  un  poeta
mexicano      que   en   la   década   de   1990
participó  en La  Luciérnaga  y  en Lahoja, en
Los  Angeles.    Su  atormentada  existencia,
dicen  algunos,  lo  llevó  al  suicidio.    Otros
dicen   haber  escuchado  que  se  lo  vio  en
algún lugar de México.
Es de noche
supongo
y mi cuerpo ha de estar
encabronado otra vez
porque se repega al calor
de las lámparas
como los insectos
como los insectos que no ven
azotándose en la pared
sin encontrar
una salida.



 
SÓLO LA BOCA PUEDE MORDER


Sólo la boca puede morder
o puede negar el tornillo solar
                      en la pared
La baba pertenece al suelo
     es del suelo
es un guante blanco que se pega
                  a la boca
sólo a la oreja le duele el ruido
      el ruido de prestarle los ojos
   a la oscuridad
el ruido de las manos que golpean
a los tambores enormes de la casa
La boca se mueve por instinto
da lo mismo decir perro o fango
    perro           perro
da lo mismo mover los pies
o la cabeza tiesa
                       de alambre.



                   SER OBRERO


Ser obrero
con la navaja del tiempo
afilándose

Obrero con manos que saben soñar
la cabeza como panal
las horas
como enjambre.



             
NADIE TUVO UN SUEÑO


Nadie tuvo un sueño
Nadie soñó
un águila sobre un nopal devorando una serpiente
Nadie dijo:
            Aquí es
            Aquí será
Nadie dijo ¡ Este es nuestro suelo!
Hemos recorrido noches y horas baldías
            hemos caminado
            hemos dejado la casa
las puertas mal cerradas
y los vidrios puntiagudos de las ventanas
están en todas partes

Hemos traído cicatrices para no olvidar.



              
MIENTRAS LOS DEMÁS


Mientras los demás
hacen debates
sobre si los inmigrantes
hacemos daño a la sociedad
yo busco afanoso
las moscas nuevas
de la primavera
las busco
en el pequeño patio
bajo una luz clara
de marzo.



              
DEBO COGER EL PUÑO


Debo coger el puño
desobedecer
Debo cantar
con la locura de los patos
y las gaviotas.
Conocí a Julio César a principios de los años noventa cuando junto con Mario Zapién y Roger Lindo empezamos Lahoja,
publicación casi mensual de literatura y arte. Lahoja se desbordaba de poesía escrita en Los Angeles y en nuestro sur.
Nos juntábamos los domingos por la tarde para armar el material. Julio César a menudo llegaba tarde porque el coche se le
había descompuesto ( lo compró sin probarlo), acompañado de una de sus hijas. Así lo recuerdo. El es el poeta-obrero, el
poeta metido hasta el cogote en la arena movediza del vivir, el poeta que escribe porque la palabra lo salva, por lo menos un
día o dos. Es crudo pero no pide lástima, se mesura porque sabe que lo que está haciendo es poesía.  Después de Lahoja
perdí contacto con Julio César. Me quedé con copias de algunos poemas. Los comparto con ustedes.
SOBRE JULIO CÉSAR
Elsa S. Frausto
Editora de Poesías