| Volumen III * Número 3 * MAYO-JUNIO 2009 |
| D E L E D I T O R |
| P O E S Í A S |
| OTRA EXITOSA PEÑA |
| Néstor Fantini |
Con las alas caídas se fue perdiendo nuestro amor en el ocaso hasta quedarse sin luz y sin mañana, cobijado por la noche más triste y más larga. Se nos acabó el tiempo y el asombro, nos fue envolviendo la telaraña oscura de la rutina, nos arrastró el viento de la indiferencia y fueron cayendo los racimos de ilusiones hasta volvernos dos seres confusos que se buscan bajo un manto de sombra. Ahora que hurgo en tu mirada en busca de los colores y los pétalos que antes dulcemente agitara la ternura sólo encuentro un remanso dormido y el frío traicionero del agua estancada. .....................PEDÍAS Con locura de mar embravecido, el oleaje de tu cuerpo desnudo fue aferrándose a la magia del ritmo, y las palabras apenas escapaban de tu boca. Y los suspiros, los estremecimientos y los jadeos, se confundían con el silencio de aquel cuarto, cuando de amor en mis brazos te volviste loca. Para tu cuerpo no bastaban mis caricias, pedías que mis labios surcaran tu piel blanca y que mis dedos se enredaran en tu pelo, que como una cascada caía sobre mi pecho. Ante tu belleza enlanguidecieron mis sentidos y me arrastró en ondeos de arrebato la mariposa humedecida de tu vientre. |
| Oscar Benítez, propietario de la librería El Quijote, es un prolífico poeta y novelista salvadoreño que participa en La Luciérnaga. |
| BOSQUEJOS DE UNA VIDA |
I No importa el camino que tomes tu sombra irá tras de ti. Al cruzar una calle, al doblar una esquina, como estampilla de correo sobre una carta. Aún bajo el sol más brillante, ella te recordará el frío invierno. Al final del camino te acostumbrarás como león domesticado a su existencia. II Tarde o temprano los poetas se quedan solos. Luces, imaginación, colores, una caricia del viento, una lánguida erección de inspiración en cualquier mañana de otoño. Tarde o temprano los poetas se quedan solos. Los oídos han perdido su poder, los ojos no funcionan igual que ayer, los amigos de infancia se han marchado. Tarde o temprano los poetas se quedan solos. Las hojas de los árboles han cambiado de color, el hijo ahora es padre y el padre ahora es hijo, quedando la imaginación ayudada por un trozo de papel, la cual es desnuda testigo de la soledad del ser humano. Tarde o temprano los poetas se quedan solos, se quedan solos... se quedan solos... |
| Mauricio Campos, poeta, nació en El Salvador en 1958. Es editor de la Revista Cultural Hispanoamericana. |
| Mauricio Campos |
| EN EL OCASO |
| Oscar Benítez |
| C U E N T O S |
| Mi novia se ha convertido en la manzana de la discordia. Mi madre me reclama. que la casa se infecta cada vez que nos visita y ayer como dicen algunos, putié a mi padre y mandé al quinto infierno a mi hermano menor. ¿Qué tiene que ver el sicote con la bondad y el amor de una mujer? Eso pregúntenselo a mis padres y a mi familia y a todos los metiches de este mundo que andan estirando su nariz por ahí buscando olores ajenos sin darse cuenta que los suyos también apestan. Por eso yo no me canso de renegar. Debía haber nacido en otra parte a ver si así no intervienen tanto en mi vida. El más trágico de estos dilemas viene con la llegada. Emigrar significa cambiarlo todo, incluyendo los aromas, el perfume y las pestilencias. Para mí no fue fácil. Los Ángeles se presentó como un monstruo y una cosa que siempre comento con mi muchacha es que aquí nada huele. Ella no me cree porque siempre ha vivido lejos de las bacterias. Mis padres como yo lo notaron en seguida. En el mercado no se siente nada. Todo está tan desinfectado que no puede uno disfrutar de las partículas salidas de un mango, una fruta madura o un pedazo de carne fresca. Hasta las mujeres, dicen en mi país de origen. Y todo tiene que ver con la raza. But wait. Yo no soy racista y estoy fascinado con ella. Al fin y al cabo yo vengo de todas las castas. Cuando nos mudamos para Glendale todo cambió. Dejamos de ser los malmirados, los apestados gusanos que fuimos para convertirnos en unos más de los tantos hispanos que habitan la ciudad. Bien es cierto también que alguna gente miraba a mi papá con envidia antes de llegar. Digo, los que se quedaron por allá. Abuela desenterró los trabajos del patio porque no se los podían dejar a la gente que ocuparía la casa. Además, todos comentarían que no sólo jugaba con los espíritus sino que trabajaba la brujería más horrible, cosa por cierto que no es verdad pero la gente siempre exagera, you know. Dímelo a mí mano. Por eso mi Laureen es mi amuleto, mi contacto con el sentido del olfato que por exceso de limpieza propia del Primer Mundo se ha trastornado o deshabilitado. A mí no me han limpiado el cerebro. No way brainwashing! La cosa es que si te mudas pues debes dejar el pasado atrás. Right? Tal vez por eso mis padres no comprenden que ella huele como rosa blanca y sus ojos sueltan lágrimas que parecen salsa gourmet. Díganmelo a mí que las he probado y también otros efluvios corporales que parecen emergidos de una virgen aunque no lo sea. Mi gente la acusa de cochina. Óiganme guys, ni que fueran tan limpios. Y para dejar claro mi punto de vista, ni todas las lecciones de mi padre sobre la alergia europea al baño diario que dice que se ha trasladado aquí me convencen de que la causa de las molestias de mi Laureen se expresan en todo el sentido del olfato cada vez que ella se quita los zapatos. My folks, you know. So stupid! Llevamos tanto tiempo en Glendale adonde los armenios pasan y dejan no sólo su aura sino su estela de olores, perfumes y pestes. A muchos de ellos, como los de la vieja Europa, no les gusta el baño. Pero, You know, mi gente no es tan fina ni tan popi. Mi mamá no se baña mucho tampoco y mi papá se escapa del agua una que otra vez. Así que guys, ¿cuál es el problema con Laureen? Bueno, volviendo a los olores. Allá por la isla, les contaba, cómo aquel día del acto de Repudio a mi padre, la pestilencia arrasó el barrio y la casa tembló no por las voces y los gritos sino por la congregación de tufos imparables que se apoderaron del entorno. Ninguna de las protecciones de Islenira sirvió. La pobre comenzó su disputa con la memoria desde aquel momento cuando acusaron a mi papá de terrorista y todos creían que lo iban a fusilar aun cuando terminó con poco tiempo en la prisión y listo, en la calle por asociarse con disidentes. Y entonces como ahora yo sentía que los olores son propios de la gente y de sus gustos y de su comida y de su edad. Aquí aprendí mejor que en cien libros cómo las naciones al igual que las razas tienen su propio olfato y sus emanaciones odoríferas. Los animales no son una excepción porque una granja porcina huele a eso, cochinos. Lo mismo ocurre con las aves y las granjas. Hay tanto excremento que se te olvida el olor del mismo porque ya la mierda pasa a otra categoría y entonces pues es de este u otro animal como en los humanos. Aquí no hay risa. Stop it guys! Estoy hablando en serio. Al fin y al cabo nosotros somos también parte de la especie animal y con el estigma que nos acompaña no sólo echamos excretas y orines de viejo que son las más fuertes. También y aunque suene antipoético, los vapores. Un perro, una vaca y un ser humano comparten en común lo de las plumillas, los gases o como aprendí por allá cuando era niño en lenguaje simple y cubano: un peo. Porque si vamos a ver, metiéndonos en las particularidades de las nacionalidades y las razas, un chino huele a chino porque come mucha soya y un argentino a toxinas de asados aunque algunos se han modernizado y como los yanquis de ahora, pues comen ensaladas y los ancestros italianos le ofrecen principalmente a las damas un sabor, mejor dicho aroma mediterráneo que me atrae quizá por lo de mis ancestros gallegos y sicotudos como mi propia novia que es gringa pero que dice my family you know “apesta”. Yo no sé muy bien lo de los colombianos porque yo no puedo diferenciarlos correctamente. Me han contado que la Bandeja Paisa es su plato favorito así que me imagino que sus cuerpos tienen algo de arroz y carne y plátanos pero no sé. Se podrían confundir con los caribeños. No aseguro tampoco que huelen a sancocho porque en Cuba esa palabra tiene un significado diferente entre otras cosas porque se usa “como comida de puercos.” Sin embargo, una poeta de por allá y que conozco bien huele a maravillas y parece que entre lo gitano y las hormonas ha creado una especie de perfume personal. También hay una joven de esos orígenes que escribe cuentos para niños que despliega un aroma que compite con mi chica. Ahora, sobre cierto compañero mío que yo tengo, mejor no digo nada. El loco huele a Bogotá de los barrios de Monserrate y también al Long Beach de la Willow Bulevard. ¿Qué significa? No lo puedo explicar pero el socio huele diferente. Algunos de mis otros amigos caminan con el chile en la piel, algunos exhalan pupusas por los cuatro costados y otros sueltan partículas especiales, casi aristocráticas. Pueden ser rusos o italianos, músicos y gauchos pero eso sí, de orígenes mixtos. Las yanquis, eso depende. Si tienen mucha plata pues parece que comercializan los perfumes finos mientras otros huelen a aguas de colonia barata… y ¿los White Trash? Esos conservan en muchos casos el legado de los europeos que llegaron con Cristóbal Colón. Tal vez, porque el amor es ciego debo confesarles que mi Laureen pertenece al último grupo pero yo no me atrevo a asegurarlo. Debe ser un problema hormonal. A mí aunque no lo crean me excita que le broten los tufillos de sus delicadas piernas y pies. No obstante las críticas y las confusiones yo pienso que si tú olfateas frijoles con ajo y cebolla y también algo de carne de puerco es porque se huele a cubano y la asociación se une al pescado para los coreanos como |
| cuando nos mudamos y mi madre estuvo días limpiando la cocina una y otra vez para erradicar el tufo a pescado. Lo he constatado todos estos años porque yo soy aficionado a entrenar mi nariz. A mí me encanta la gente y admiro como salen de ellos sus efluvios y gases de todo tipo. En eso Laureen se gana el primer lugar porque sus patas son extremadamente olorosas y no pestíferas como las me la ha estigmatizado mi padre. My own Dad. Gosh. It´s so stupid! Ser cubano entre otros males viene con aquello de los olores y sus categorías. Por eso es que mis padres y yo nunca nos ponemos de acuerdo. Todo lo toman a relajo, bueno cuando no se ponen serios. Entonces la última guerra mundial parece chiquita. Una discusión cubiche arrastra las pasiones de la gente originarios de allá de la Isla. Y entre otras razones me avergüenzan una vez más. It´s so full of shit toda esa continuidad del enojo y el desparpajo al mismo tiempo como si estuvieras mezclando a Ricky Ricardo con Scarface. ¿Han estado alguna vez en un fiestón con lechón asado y congrí y unos cuantos emigrantes viejos que sólo toman Budweiser porque piensan que la Miller es como bebida fina. Hay incluso quien se cree que ofrecer una Heineken es como tirarse el peo más alto que …el bueno, las asentaderas que en buen lenguaje de la isla es un buen fotingo, culo, o como sea. Y toda conversación gira alrededor del tipo que manda por allá. O mandaba porque ahora se enfermó y las peleas no paran adivinando cuándo se muere o si anda esparciendo chispazos flatulentos. Por cierto, ese tema de disputa entre my people me tiene hastiado. Porque me digo ¿qué tengo yo en común con ellos? Por ejemplo, mi mamá sigue pensando en Cuba todo el tiempo y anda comparando las cosas mientras yo trato de hablar y pensar en angelino. Me vale madre eso de que fui de La Loma del Chivo. Tú sabes lo que es vivir casi veinte años en este país y apenas ni cambiar? That´s fuck up man. ¿Se imaginan? Y de Laureen, pues dice que tiene dos defectos imperdonables como mujer. El primero que no tiene nalgas. Allá por Guantánamo la mujer perfecta lleva trasero grande y tetas chicas. Mi novia es todo lo contrario. Mi papá se burla porque cree que sus chichis son de implante. ¿Y cuál es el otro problema?- le pregunto a Mamá. “Los sicotes” o es que no te has percatado que tiene una peste que entierra muertos y que sale de sus patas. Me enojo otra vez y entonces mi padre y mi hermano y hasta el metiche de Chuchumeco que siempre se aparece en casa me caen en pandilla. Es que como te has americanizado ya ni te bañas, nagüe, dice el visitante inoportuno. Ni que hubieras nacido aquí, me grita burlón el hijo postizo de mis padres. Bueno, como les contaba, ellos, digo mi gente, es ruidosa y se cree que lo sabe todo. Por eso me junto con ustedes que ni son balseros ni paisas. Fíjense si son exagerados que hasta una cantante llamada creo que Veneras o Venegas nos ha sacado un tema sobre nosotros los cubanos adonde se autocataloga de sabelotoda. Me imagino que mi papá es uno de esos músicos de oído que se cree Chopin. Y la cantante dice en su melodía “los que no saben nada”… guess what …” el resto de la humanidad” entona la muy emocional cantautora, son unos comemierda. Eso es lo que yo llamo una versión chovinista y tropical de la “tierra más hermosa que ojos humanos han visto” según Colón que nombraba todos los lugares con epítetos altisonantes para que los reyes de España creyeran en su proyecto y le siguieran dando plata. Y así fue como nombraron Juana a lo que los taínos llamaron Cuba. Total, los indígenas se vestían con taparrabos y las mujeres sólo utilizaban las faldas pero se bañaban a todo momento en los ríos según cuentan los cronistas. Así que si olían completamente perfumados fue únicamente porque no había jabón ni los franceses habían inventado el perfume que pretende esconder la falta de aseo. Mi país se infectó. Sí señor, la peste invadió la isla con todos los españoles llenos de mugre y sudor y meses sino años sin limpiarse debajo de esas armaduras que encubrían la más increíble colección de olores. El sicote llegó con ello así que no sé por qué mi mamá arma tanto escándalo con Laureen cuando ella se da golpes en el pecho porque siempre nos cuenta que su familia vino de España. Pero a los negros que trajeron después, también les quitaron con su libertad, sacrosanto derecho al baño y fue así como comenzaron a heder. Especialmente bajo los brazos. Así que la raza mezclada recogió en sus genes el sicote y el grajo. Gracias a dios, Laureen sólo arrastra el estigma del blanco. Me lo imagino porque su familia aún no se ha mezclado y no tiene ni idea de lo que pueden heredar nuestros hijos. ¿Quién sabe y si ella odia la peste en los sobacos? ¿Y si luego me echa la culpa y rechaza nuestras criaturas? Espero que no porque yo soy capaz de lo peor por esa mujer y lo que más aguardo de ella es comprensión. Yo no la obligo a lavarse los pies, así que bien podría respetar mi herencia escondida. A propósito, You know guys, nosotros los cubanos, como ya les mencioné antes, tenemos todo tipo de vocablos para la pestilencia. Si la hediondez se encuentra bajo el brazo, digo el sobaco, entonces le decimos grajo e incluso hubo un poeta que llamó a ese aroma corporal el sello distintivo de una nacionalidad. Ahora bien. Una cosa es sudor en los pies y otro mal olor. De eso se trata todo. Porque esa palabrita de sicote es por lo de la fetidez, tufo, pestilencia, vaho, hedor o como quieran llamarlo ustedes pero que sale exclusivamente de nuestros pies. De la base de nuestro cuerpo. OK? Por cierto ¿Cómo conocí a Laureen? Ella caminaba descalza por Burbank. Su Mall, es decir su centro comercial no es de los más refinados de por aquí pero a mí me encanta el lugar. Así que cuando la vi rascándose las plantas de sus extremidades me dije que tenía unos increíbles dedos inferiores. Fue como una saeta de Cupido. No se rían. Porque yo andaba con mi gente ahí por las Christmas cuando la flecha de su aroma me atravesó. Muchacho, tú estás loco. Esa mujer no se ha lavado en años. Sus pies parecen salidos de una fosa rebozada hasta el tope de desechos humanos, dijo mi madre mientras yo buscaba conversación con mi princesa y luego seguimos por largo rato y nos conocimos mejor y yo la besé desde sus cabellos hasta la última parte de sus extremidades. Puerco, me dijo mi hermano cuando se lo conté. Yo no pensaba que todo iba a complicarse de este modo. Ahora me dicen que haga lo que me dé la gana pero que me vaya con Laureen a otra parte porque o se lava los pies o no la quieren más en casa. Un dilema, un abuso. Para los gustos son los colores y también los sabores y aunque ellos la odien, guys. A mí me fascina el olor de sus pies. Por eso en la ceremonia de compromiso les pedí que no abrieran su bocota. Right? Si no son capaces de apreciarla pues que se vayan a la porra o a la chin…para que me comprendan mejor. Yo me caso y me embriago con ella y sus perfumes y todo lo demás pues al carajo. ¡Vivan Laureen y sus pies!. Si no puedo obligarlos a aceptarla, pues ni modo. Ella is my girl, you know guys and She smells so good¡. Me mudo lejos. Es mi decisión aunque tenga que pelearme con la familia. ¿Y Laureen? De sicote nada, Puro chanel en las patas, y todo para mí solo. Right? |
| EL FESTÍN DE LOS OLORES |
| Julio Benítez |
| Mi nombre es René, como mi abuelo y mi padre. Yo soy René, el tercero. Aprendí a escribir mi nombre en El Salvador. Lo escribía por todas partes. Lo escribía con el carbón del horno de ladrillo de Mamá. Lo dibujaba con una rama en la tierra recién mojada por la lluvia. En El Salvador, yo era René el valiente, René el fuerte y René el chistoso. No puedo creer que en los Estados Unidos ¡René es nombre de niña! Lo descubrí cuando un nuevo estudiante llegó a mi salón y la señorita Soria comenzó a pasar lista. -José, Mary, Carlos. -Presente -contestaron todos. -René -dijo. Cuando estaba por decir "presente" con orgullo, escuché la voz de una niña que respondía a mi nombre. Era la estudiante nueva. -Presente. ¡Yo soy Renee! -dijo. Me miró y sonrió. Quedé con la boca abierta. Estaba paralizado. Durante el recreo, unos niños se acercaron y se burlaron de mí, -¡Tienes nombre de niña! En la cocina, mientras comíamos plátanos fritos con crema y chocolate caliente, les dije a mis padres, -Los niños en la escuela dicen que René es nombre de niña. -Jamás he oído tal cosa -dijo Papá -. René es nombre de hombres trabajadores. -René es un nombre bonito. No les hagas caso -dijo Mamá. -Es cierto, mi nombre es tan bonito que una niña me lo copió -dije mientras que un pedazo de plátano frito desaparecía en mi boca. |
| “Urrr, Aooorg,” la mansión se quejaba y podría creerse que se rajaba con el peso de la tormenta que la golpeaba. Las esquinas de su techo de granito terminaban en puntas y rasgaban las nubes que pasaban con la premura de quienes aligeran el paso para no presenciar una turbulencia. El viento bramaba mientras levantaba las aguas del Océano Atlántico elevándolo a doce pies de altura haciendo casi inclinar verticalmente los botes y lanzándolos con furia a su paso. Todo el océano se elevaba y al acercarse cada vez más se empinaba haciendo que la cima de las olas se viera como plumas mientras el viento las azotaba contra el peñasco de la mansión. Esta era la propiedad de la familia Penaguetes, los nuevos ricos del barrio de las Bramuras. Ellos habían comprado la propiedad más extravagante de la zona. “Extravagante,” no solo por su valor sino por su dimensión. Había sido construida sobre un peñasco que daba cara al océano. “Sus cimientos,” había explicado el que le había vendido la casa de verano a la familia, que según él, era experto en propiedades con vista al mar, “era tan sólida como el peñasco de roca donde esta se erguía. A distancia parecía un fantasma con tres rostros por estar dividida en tres secciones. Cada sección era independiente a las demás donde cada integrante de la familia vivía. Ataluah, que llevaba los pantalones en el hogar, vivía en la sección del centro de la mansión. Esta era circular y la coronaba una cúpula redonda que se extendía a dieciséis pies de altura, y cuando el viento se enfurecía y barría con las olas y las hacía chocar contra el peñasco, como ocurría hoy, ésta se estremecía, y la cúpula se mecía y sus paredes gemían como si temiera que en algún momento fuera a derribarse. Torola, la hija, vivía al lado izquierdo de la propiedad. Ella había escogido esta sección porque tenía un poco de terreno a su alrededor y no se sentía “en el aire,” como la sección que le había asignado Ataluah a su esposo, Penaguetes. Esta última había sido construida al borde del peñasco. El segundo piso donde estaba su habitación sobresalía como una barriga hinchada por encima del mar y parecía sostenido por trémulos dedos de madera. Cuando el mar se portaba mal, éste sacudía la habitación del viejo Penaguetes, arrojándole todo de los componentes como si le recordara quien era el que mandaba en las Bramuras. De su rancho, el viejo se había llevado a sus mascotas más allegadas. Estas eran, en orden de predilección: Ay Chihuahua, su perro, con su hembra; Madam Loreta Van Mil, una pata blanca de nombre Princesa Asasha, un elegante gallo que ameritaba su nombre debido a la cresta roja encendida; Rostizado, y sus dos gallinas favoritas de su harén. Estas últimas aun no tenían nombres, puesto que hasta hacía poco habían sido pollas. La pata graznaba, el gallo cantaba, las gallinas caraqueaban, la perra aullaba, y Ay Chihuahua no queriendo empeorar el alboroto, guardaba silencio. Ocasionalmente se estremecía cuando la mansión se sacudía. “Santo Padre, Madre Santa, ángeles y arcángeles del cielo; escuchen mis ruegos y no permitan que esta habitación seda a la impertinencia del mar. Saben cuanto le temo a las alturas y al agua. Y es exactamente donde me encuentro- a una increíble altura rodeado por el interminable océano.” Todos los santos que jamás habían existido y otros desconocidos fueron evocados por Penaguetes. Sus animales le hacían coro. Siguió un pavoroso chasquido. Este continuo uno, dos, tres; como dedos castañeteando. De pronto las coyunturas traquearon. Las columnas después de aguantar tanto peso por muchos años, por fin cedieron. Ahora la habitación inclinaba su vergonzoso rostro hacia el rugiente océano! |
| LA CASA DE LAS BRAMURAS |
| Claudia Carbonell |
| Julio Benítez es un prolífico poeta y novelista cubano que ejerce la docencia en Los Angeles. |
| SOY RENÉ, EL NIÑO |
| René Colato Laínez |
| DOS CUENTOS INFANTILES |
| Claudia Carbonell, colombiana, escribe cuentos infantiles. Este es el primer capítulo del Océano mágico, que es el sexto libro de la Serie mágica. |
| René Colato Laínez nació en El Salvador. Estas primeras páginas de su libro <<Soy René, el niño>> están basadas en su experiencia como inmigrante. El texto es usado en escuelas primarias de California y Texas. |
En la peña del 16 de mayo, La luciérnaga tuvo el honor de recibir a Jesús Isarrarás Gutiérrez, un sobresaliente declamador mexicano cuyos recitales, basados en poemas y canciones que van desde la crítica y la reflexión social hasta lo humorístico, han sido ampliamente reconocidos tanto en México como en California y Nevada. Isarrarás, quien nació en 1952 en Cuitlahuac, México, se dedica a la declamación desde comienzos de la década de 1970. En 1985 obtuvo el primer premio en declamación a nivel nacional. Aparte de muchos otros galardones, en 1991 recibió la presea Donato Arenas, en el III Encuentro Nacional de Poetas y Declamadores, en Panindícuaro, Michocán. Ha trabajado en teatros, escuelas, ferias, penitenciarias, peñas, centros nocturnos, radio, televisión y eventos callejeros. Entre sus numerosas presentaciones se incluyen giras por todo el estado de Michoacán y recitales en Jalisco, Tlaxcala, Nuevo León, Guanajuato, Veracruz, Guerrero, San Luis Potosí, Puebla, Hidalgo y Campeche. Fuera de su México natal se lo ha escuchado aquí en Los Ángeles como en otras ciudades de California tal como Santa Ana, Cudahy, Huntington Park y Bell Gardens, además de Las Vegas, Nevada. En el 2000, grabó un disco compacto en Los Ángeles, CA, que incluye 17 poemas (entre ellos tres inéditos de Chava Flores). La obra cuenta con el acompañamiento, en guitarra y armónica, de Jaime Hernández Cervantes. Esta es la entrevista que LA LUCIÉRNAGA ONLINE le hizo a Isarrarás: LA LUCIÉRNAGA ONLINE: Fue un placer tenerlo entre nosotros. Me puede decir cómo es que comenzó a declamar. ISARRARÁS: En la familia la declamación es algo tradicional, desde mi padre Luis. Mi hermano Roberto fue el primero de los hermanos, luego siguió Cecilia, que obtuvo dos veces el segundo lugar nacional, y después yo que, en 1985, obtuve el primer lugar nacional. LA LUCIÉRNAGA ONLINE: ¿Qué le pareció La Luciérnaga? ISARRARÁS: La Luciérnaga me pareció una de las mejores peñas en las que he estado en Los Angeles. Hubo mucha calidad en los artistas que se presentaron y, además, se notó una gran frescura en el ambiente, es decir, la gente actuó natural y amistosa, sin poses, sin contar que los anfitriones son personas maravillosas que lo hacen a uno sentirse en casa. LA LUCIÉRNAGA ONLINE: ¿Cuáles son y dónde y cómo se pueden comprar sus CDs? ISARRARÁS: Jaime y yo sólo hemos grabado un CD Poemas EnContraste. Estamos grabando el segundo aquí en Los Ángeles y uno más en Morelia (Compartido con mi hermana Cecilia). El disco se vende en Morelia y me agrada comentar que allá anda circulando en la piratería. Aquí en Los Angeles sólo se puede conseguir en nuestras presentaciones o conmigo. Hay personas que me lo han pedido por teléfono (562) 333-5005. LA LUCIÉRNAGA ONLINE:¿Cuáles son sus planes futuros? ISARRARÁS: A largo plazo espero continuar presentándome con regularidad en los Ángeles. En noviembre vamos a estar en el evento de Hollywood Forever. En esta temporada vamos a presentarnos el 30 de mayo en el Instituto Cultural Mexicano, sito en 125 Paseo de la Plaza (en la Placita Olvera). Es casi seguro (hoy me confirman) que estaremos en el auditorio de la Alcaldía de Maywood para el día 12 de junio y el 21 de junio en San Diego. Si tengo algo más les avisaré y gracias por interesarse en nuestro trabajo. |
| E N S A Y O S |
| ENTREVISTA CON JESÚS ISARRARÁS GUTIÉRREZ |
| Servicios de La Luciérnaga Online |
No hay que perder la oportunidad de quedarnos callados. El "Si" es una preposición inseparable del arrepentimiento. Dios nos mira de arriba abajo porque está por lo alto. Todo Gobierno superficial requiere de cambios profundos. La necesidad no es un hecho, es una interpretación. Aviso en el aeropuerto: "Prohibido entrar al avión bebidas alcohólicas. Las únicas permitidas son las que vende la aerolínea durante el vuelo". Hay servicios públicos muy eficientes...para cobrar. No cabe duda que si logramos programar correctamente el celular al primer intento es porque algo hicimos mal. En una playa de Miami el padre Alberto dejó ver que los curas también saben a-mar. Todo reloj tiene sus horas contadas. Hay quienes hacen trampa jugando "solitario". Definición de Pariente: Sinónimo de uno. |
| R E F L E X I O N E S |
| MÁXIMAS Y MÍNIMAS |
| Rafael Carvajal |
| Rafael Carvajal es de Colombia. Escribe ingeniosos dichos populares. |